Creciente militarización en Honduras

El 8 de febrero de 2013, el gobierno de Honduras anunció que enviaría su ejército a patrullar las calles de sus dos principales ciudades: San Pedro Sula y Tegucigalpa, la capital.[1] Con una tasa de homicidios de 92 por cada 100.000 habitantes, Honduras supera con creces a su competidor más cercano (El Salvador, con una tasa de 66 por 100.000) como el país más violento del planeta.[2] En Tegucigalpa, las primeras planas de los periódicos locales, con fotos de cadáveres acribillados a balazos, son pegadas en los muros alrededor de la ciudad, proporcionando una visualización inquietante de la violencia brutal que vive el país.

El presidente Porfirio Lobo ha culpado a la prensa por la reputación violenta que tiene el país,[3] específicamente después de que uno de los principales diarios de Honduras, publicó un video que retrata la ejecución callejera de dos hermanos, de 18 y 20 años. En el video, tomado a las 21 horas, en la sección de Comayagüela, Tegucigalpa, los hermanos se ven caminando a su casa como parte de un grupo de cinco, cuando ocho hombres armados con chalecos antibalas salen de dos vehículos y abren fuego con armas largas. Tres de los jóvenes corrieron por sus vidas, pero los dos hermanos no pudieron escapar y, después de ser colocado boca abajo en el pavimento, son disparados en la cabeza.[4]

Poco más de una semana después de que las tropas fueran desplegadas, el 17 de febrero, el hijo del ex-director de la Policía Nacional fue asesinado en un restaurante junto con sus tres guardaespaldas a las 8:30 pm en el sur de Tegucigalpa.[5] Su padre desde entonces ha acusado al actual Director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla, de ser responsable del asesinato.[6] Bonilla también enfrenta acusaciones sobre presuntos vínculos con escuadrones de la muerte,[7] lo cual hace que las unidades bajo su control no son elegibles para recibir la ayuda de los EEUU según la Ley Leahy. Sin embargo, un reciente informe de la Associated Press revela que bajo la ley hondureña, como Director de la Policía Nacional, todas las unidades policiales en Honduras están bajo su control, incluso las unidades que reciben ayuda de los EEUU. Miembros del Congreso de EEUU han solicitado al Departamento de Estado explicar lo que parece ser una violación de la Ley Leahy.[8] El Subsecretario de Estado William Brownfield sostiene que ni Bonilla ni sus subordinados reciben fondos de manera directa, con el fin de mantener “dos grados de separación” en sus relaciones.

Según la Associated Press, el gobierno está al borde de la quiebra: debido a la falta de fondos del gobierno, los maestros no han sido pagados en meses, las cámaras de vigilancia en la capital se han apagado, tapas de alcantarillas robadas no están siendo reemplazadas, e incluso muchos soldados han pasado meses sin recibir su sueldo.[9] Añadir a esta mezcla, la depuración fracasada de la policía nacional del año pasado[10] y el “golpe técnico” contra la Corte Suprema en diciembre,[11] y se comienza ver la imagen de un país que no sólo tiene unos cuantos problemas, sino más bien se encuentra en medio de una grave crisis. Por lo tanto, el gobierno tiene una solución: soldados en las calles.

Mandar a soldados para patrullar las calles tiene precedente en este país que hace menos de cuatro años sufrió un golpe de estado, poniendo fin a menos de tan solo treinta años de gobierno civil. Miles de soldados han sido desplegados en la región del Aguán del departamento de Colón, desde al menos abril de 2010, cuando 7.000 soldados fueron enviados a la zona bajo el marco de la Operación Trueno, que fue sustituida por la Operación Tumbador, a continuación, la Fuerza Tarea Xatruch, actualmente en su tercera etapa.[12]

En noviembre de 2011, el Congreso de Honduras modificó la Constitución para permitir que los militares cumplan funciones de policía, y dentro de unos pocos meses, los militares podían encontrarse en calles de las ciudades, en los autobuses interurbanos, y en la realización de una amplia gama de operativos anti-narcóticos y policiales.[13] Desde entonces, el decreto que otorga los poderes policiales al ejército ha sido renovado tres veces.[14] Entonces es simplemente la última encarnación que sitúa a unos 1.200 soldados en las calles de las dos ciudades más importantes del país.

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Libertad de Opinión y de Expresión recomendó que las fuerzas armadas no asumieran funciones policiales.[15] Los retenes militares en la capital hondureña enfrentaron fuertes críticas el año pasado después de que soldados persiguieron y mataron a un niño de 15 años, Ebed Yanes.[16] La unidad de las Fuerzas Especiales responsable del asesinato había sido entrenada por los EE.UU e incluso vetada como libre de corrupción y participación en violaciones de derechos humanos. Teniente Coronel Reynel Funes, un graduado de la Escuela de las Américas, ha sido acusado de encubrir el asesinato, ordenando a sus subordinados a mentir acerca de lo que había sucedido, eliminar las evidencias de la escena, e intercambiar sus armas. Uno de los soldados implicados es ahora un testigo protegido.[17]

Las tropas desplegadas recientemente hacen más que patrullar en las calles, sino también realizan ciertos “operativos”. Para dar algunos ejemplos de lo que son estos operativos, el otro día, mientras yo caminaba por la única calle peatonal de Tegucigalpa, vi a un grupo de seis o siete soldados requisando a una decena de hombres, colocándolos contra la pared con las piernas abiertas; unos soldados entraron a una escuela secundaria y cortaron el pelo de los varones [18].

Al mismo tiempo que la presencia militar se amplifica en todo el país, el comandante de la Fuerza de Tarea Xatruch III recientemente convocó a una conferencia de prensa para denunciar los defensores de derechos humanos, acusándoles de lanzar una “campaña de desinformación” contra las fuerzas armadas.[19] Organizaciones de derechos humanos condenaron ampliamente sus afirmaciones, calificándolas como un intento de silenciar las críticas de la militarización, [20] haciendo que Honduras esté menos segura,[21] e incluso hasta cometer violaciones de derechos humanos.[22]

La situación sólo se espera ponerse más tensa hasta las elecciones nacionales en noviembre.


[17]Ibid.

Etiquetas:

Una respuesta to “Creciente militarización en Honduras”

  1. La militarisation gagne du terrain au Honduras | Projet d'Accompagnement international au Honduras Says:

    […] écrit par Irn Coury, traduit de l’espagnol par Orlane Vidal. Consultable en anglais et en espagnol sur notre […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: