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La tragedia en La Mosquitia – COFADEH publica el informe preliminar de su misión de verificación

20 junio, 2012

De 20 a 24 de mayo de 2012, una comisión de verificación de COFADEH (el Comité de Familiares de Detenidos – Desaparecidos en Honduras) visitó a La Ceiba y La Mosquitia para documentar  los eventos trágicos del  11 de mayo, cuando cuatro pasajeros en un barco de río fueron matados por disparos de helicópteros militares durante un operativo antidrogas conjunto de la policía hondureña y la Administración  Antinarcóticos de los Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés).  Durante su misión, la comisión de COFADEH recibió acompañamiento de PROAH, incluyendo una representante de la Acción Permanente por la Paz.  COFADEH presentó el informe preliminar de esta misión en una rueda de prensa el 6 de junio.

El barco hacia el cual dispararon los helicópteros. Se ve los orificios de las balas en sus bordas.

Existía – y existe todavía – una gran y urgente necesidad de esclarecer los acontecimientos, no sólo por la gravedad de lo sucedido, sino también por la serie de declaraciones por las autoridades, tanto hondureñas como estadounidenses, que justificaban el ataque insinuando que las víctimas estaban involucradas en el narcotráfico[1].  La misión de COFADEH logró arrojar luz a muchos de los hechos claves, además de dar una cara a las víctimas inocentes, y una voz a sus familiares y otros afectados por los ataques.

Viajamos a Ahuas, la municipalidad en La Mosquitia donde ocurrió la tragedia, y la residencia  de muchas de las víctimas y sus familiares.  Su nombre, que quiere decir ‘pino’ en el idioma tawahka, tiene una resonancia especial para los que se acuerdan de la militarización de Honduras por los EEUU durante los  años 80 – Ahuas Tara (o ‘Gran Pino’) era el nombre de una serie de importantes operaciones militares conjuntas entre Estados Unidos y Honduras en la zona de La Mosquitia, dentro del marco de la guerra de los Contras, a través de la frontera, en Nicaragua.

El viaje subrayó lo remoto y lo aislado de la región.  Viajamos en un avión pequeño (de unas 20 plazas) sobre la selva de La Mosquitia occidental, y luego en uno aún más pequeño (con capacidad de 3 pasajeros), sobrevolando las sabanas en el oriente de la zona, que proveen pistas para los avionetas de los narcos.

En una región donde hay sólo una carretera, los modos de transporte normales para sus pobladores son por la vía aérea y fluvial.  Al llegar, fuimos llevados al ‘landin’, el pequeño embarcadero en Paptalaya, una pequeña comunidad en la municipalidad de Ahuas, cerca de donde ocurrió la tragedia, y donde el barco iba a desembarcar cuando fue atacado a las 2.00 am  el 11 de mayo por cuatro helicópteros militares, disparando ráfagas hacia él.  El barco todavía estaba al landín, con 20 orificios de bala  en sus lados.  El hecho de que estaban viajando por la noche era uno de los ‘factores’ que hicieron sospechosos sus pasajeros en la vista de los oficiales estadounidenses[2] .  Sin embargo, esto es normal para viajes largos por el río en una región donde el calor del  sol durante el día es fuerte, y al mirar el barco – un ‘pipante’, básicamente una canoa larga – era fácil ver que era tan estrecho que habría sido desestabilizado, si hubieran puesto un techo encima.

El ‘landín’ en Paptalaya, donde se iba a amarrar  el barco, y donde aterrizaron los helicópteros.

Los detalles sobre los eventos que precedieron el ataque fueron brindado por el alcalde municipal, Lucio Vaquedano, a quien COFADEH ha elogiado por su valentía, declarando los hechos  públicamente[3], y  contradiciendo las versiones de las autoridades hondureñas y estadounidenses que, inmediatamente después de la tragedia, alegaban que los muertos eran narcotraficantes.  En una entrevista con COFADEH, declaró que, según los relatos que había escuchado,  una avioneta había aterrizado en una pista clandestina a 3 km del landín para dejar carga de unos paquetes de drogas, y es posible que la policía y la DEA ya estaba siguiéndola.   La carga fue llevada al landín de Paptalaya donde fue trasladada a un barco.  Los empleados de los narcotraficantes huyeron cuando se dieron cuenta que eran localizados, abandonando el barco que siguió río abajo, llevado por el corriente del Patuca.  El pipante con los pasajeros, que viajaba río arriba, estaba  a 700 metros del landín de Paptalaya cuando se le acercó   el barco que llevaba las drogas.  Fue en ese momento que atacaron la policía y la DEA, disparando ráfagas hacia el barco con los pasajeros.  Para Don Lucio esto fue una confusión que lamentablemente resultó en la muerte de cuatro personas inocentes[4].

Los muertos eran Hasked Brooks Wood, 14, un menor viajando con su madre, Clara Wood Rivas, y tres adultos, todos los cuales tenían hijos, y dos de los cuales  eran mujeres embarazadas –  Candelaria Pratt Nelson, 48, de Brus Laguna en la costa y la madre de 6 hijos, y Juana Jackson Ambrocio, 28, la madre de dos, que vivía en Ahuas.  El otro adulto, Emerson Martinez Henriquez, 21, era el padre de dos niñas, y había salido del  ejército sólo un mes antes, después de tres años de servicio militar en el 5º Batallón de Infantería en Mocorón, Gracias a Dios.

Casas típicas en Ahuas.

Más detalles del ataque vinieron de entrevistas con los sobrevivientes del barco.  Insisten en que no se dio ninguna advertencia antes de que les dispararan los helicópteros, y que no escucharon ningunos otros tiros, aunque hasta el 14 de junio, se reportó que las autoridades hondureñas estaban afirmando, sobre la base de una investigación preliminar, que los agentes en el helicópteros tenían motivos para disparar en defensa propia[5].

Lo que sí es cierto es que no había ningún intento por la parte de los agentes de brindar ayuda a los pasajeros una vez que se desató el ataque.  Dado que entre ellos había niños que no sabían nadar, es un milagro que no muriera más gente, porque los pasajeros se vieron obligados a lanzarse al agua para escaparse de los disparos que continuaron mientras que estaban en el río.  Tres de los heridos, desde sus camas en hospitales en La Ceiba y Ahuas, contaron a COFADEH como, a pesar de sus lesiones,   lograron nadar a la orilla del río.  Allí, dos de ellos, Wilmer Lucas Walter,  14, con un herido grave en la muñeca y  Lucio Adan Nelson Queen, 22, que recibió balazos en la espalda y el codo, huyeron por el monte para salvarse la vida al ver que el ataque continuaba.  La tercera víctima hospitalizada, la dueña del barco, Hilda Rosa Lezama Kenreth (53 años) fue herida por una bala de grueso calibre que dejó un surco  de 4 pulgadas de ancho por 12 de largo a través de ambos muslos.   Se quedó en el río por más de dos horas, refugiándose del ataque bajo unas ramas de arbustos[6].  Tanto tiempo en las aguas contaminadas resultó en infecciones en las heridas, y por un tiempo  corría el riesgo de amputación de ambas piernas.

Mientras que estaba en el agua, Hilda no sabía que agentes – aparentemente tanto estadounidenses como hondureños – de los helicópteros habían impedido su rescate por su hijo, sembrando terror en la comunidad después de su aterrizaje al landín en Paptalaya.   Lo detuvieron por una hora y lo golpearon, obligándole a punta de fusil a recuperar el barco que llevaba las drogas.  Éste fue sólo un ejemplo de una serie de presuntos abusos cometidos por los agentes hondureños y estadounidenses, quienes penetraron viviendas violentamente, robaron combustible, y sometieron algunos de  los pobladores a malos tratos y amenazas de muerte.  Una de los sobrevivientes del ataque, Clara Wood Rivas, la madre de uno de los muertos, Hasked Brooks Wood, 14, había llegado asustada y llorando al landín, después de haber nadado a la orilla del río, sólo para ser amenazada a punta de fusil por tres agentes quienes le preguntaron si quería morir y le ordenaron irse del lugar[7].

Esta falta de ayuda a los pasajeros del barco se extendió a la asistencia a los heridos, tanto inmediatamente después del incidente como a más largo plazo – toda ayuda a los lesionados fue organizada por la gente de la comunidad, sin el apoyo de las autoridades.  Lucio y Wilmer pasaron 20 días en hospital en La Ceiba sin ser operados.  En el caso de Lucio, se canceló la operación al último momento varias veces, y la hicieron finalmente sólo después de la intervención de UNICEF y la Cruz Roja Internacional, a la petición de COFADEH. En el caso de Wilmer, su madre, quien es soltera y en una precaria situación financiera, se vio obligada a buscar el dinero para pagar una ambulancia que transportaría   a su hijo a San Pedro Sula para la cirugía que le salvaría la mano[8].

Al final de su misión, COFADEH interpuso denuncias sobre el caso ante la Fiscalía en Puerto Lempira y La Ceiba[9], además de, una semana después, ante el Ministerio Público en Tegucigalpa , con la presencia de los familiares de las víctimas.

En su informe público preliminar, COFADEH no sólo exige el apoyo debido a las víctimas y sus familiares, sino que las autoridades, tanto estadounidenses como hondureñas, realicen investigaciones sobre el incidente, que ha tenido una costa tan amarga en vidas inocentes[10].


[1] Véase, por ejemplo  http://proceso.hn/2012/05/11/Caliente/Decomiso.de.droga/51774.htmlhttp://proceso.hn/2012/05/11/Caliente/Decomiso.de.droga/51774.html y en inglés

http://www.washingtonpost.com/world/the_americas/probe-underway-in-remote-area-of-honduras-after-gunfight-involving-us-drug-agents/2012/05/17/gIQA9jzWWU_story.html; http://www.nytimes.com/2012/05/17/world/americas/deas-agents-join-hondurans-in-drug-firefights.html?_r=1&pagewanted=all

[2]Véase, por ejemplo (en inglés) http://www.washingtonpost.com/world/the_americas/probe-underway-in-remote-area-of-honduras-after-gunfight-involving-us-drug-agents/2012/05/17/gIQA9jzWWU_story.html

[3]  Véase, por ejemplo http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=2035:las-victimas-siempre-hablaran&catid=42:seg-y-jus&Itemid=159

[4]COFADEH – Informe Preliminar de Investigación  – Caso Ahuas – 11 de mayo de 2012 – nota de pie 4 (pág.7). http://defensoresenlinea.com/cms/documentos/2012_INFORME_Casos_Mosquitia_publico.pdf

[5] http://www.elheraldo.hn/content/view/full/58162

[6] COFADEH – Informe Preliminar de Investigación  – Caso Ahuas – 11 de mayo de 2012 – (pág.9 y 10). http://defensoresenlinea.com/cms/documentos/2012_INFORME_Casos_Mosquitia_publico.pdf

[7] Ibid. pág.10 y 12.

[8] http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=2059:cruz-roja-internacional-y-unicef-intervienen-por-heridos-de-ahuas-ante-indiferencia-del-regimen&catid=42:seg-y-jus&Itemid=159

[9] http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=2030:cofadeh-interpone-denuncia-ante-fiscalia-de-puerto-lempira-por-ataque-militar-perpetrado-en-ahuas&catid=42:seg-y-jus&Itemid=159

[10] COFADEH – Informe Preliminar de Investigación  – Caso Ahuas – 11 de mayo de 2012 – (pág. 15). http://defensoresenlinea.com/cms/documentos/2012_INFORME_Casos_Mosquitia_publico.pdf


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