Día de la Independencia en San Pedro Sula

El 15 de septiembre es Día de la Independencia en Honduras. Como cada año, las fiestas patrias se celebran en las distintas ciudades del país con desfiles, eventos y música militar tocada por las bandas de los colegios locales. Sin embargo, luego del golpe de Estado, el 15 de septiembre más bien se ha vuelto una oportunidad para los varios sectores de la resistencia hondureña de protestar, y no de celebrar. En las ciudades grandes, ha sido común que dos desfiles paralelos se dieran al mismo momento, es decir un desfile “oficial”, y una marcha de protesta. El año pasado en San Pedro Sula, el evento organizado por la resistencia ha sido violentamente reprimido por parte de las fuerzas estatales en el mero Parque central, dejando un saldo de un muerto (Efraín López), varios heridos y mucha gente incomodada por los gases lacrimógenas[1]. La razón para esa intervención que ha sido proporcionada por las autoridades era que algunos participantes de la marcha de la resistencia estaban atacando a los de la marcha oficial. Cabe mencionar que un año después, dichos acontecimientos quedan en total impunidad. Por lo tanto, al acercarse la fecha del 15 de septiembre, varios defensores de derechos humanos sampedranos estaban temiendo que se repitieran los acontecimientos dos años seguidos. Asimismo, este año varios observadores internacionales estaban presentes, incluyendo una delegación de organizaciones estadounidenses de derechos humanos y el Proyecto de Acompañamiento Internacional en Honduras.


El desfile convocado por varios sectores del Frente Nacional de Resistencia Popular en San Pedro Sula empezó en el Instituto José Trinidad Reyes de la misma ciudad. A solo una semana del asesinato de Emmo Sadloo[2], figura reconocida de la Resistencia hondureña, muchas consignas expresaban la indignación frente as este hecho. A las 8h30, el desfile arrancó rumbo al centro. Afortunadamente, en las aproximadamente dos horas que tomó la marcha para llegar al Parque Central, no se reportó ningún acto represivo u incidente del estilo, y los integrantes del evento, unas 5000 personas de las cuales una gran parte eran estudiantes, pudieron llegar a su destino de forma pacífica casi sin ninguna presencia de agentes del Estado. Ahí, el evento siguió en un escenario ubicado frente a la Catedral con discursos y canciones.

Cuando ya se había terminado el desfile de la resistencia, a una distancia de apenas dos cuadras del Parque Central pasó su equivalente oficial. Fuertemente rodeado por agentes de policía con escudos y toletes, los marchadores siguieron su camino sin ningún incidente. Listos para actuar, una cantidad impresionante de vehículos de la policía, incluyendo una tanqueta, estaban movilizados alrededor de la undécima avenida y de la primera calle oeste. Pero a finales de cuenta, si el 15 de septiembre resultó ser un éxito para los organizadores de la marcha “paralela”, evitando cualquier efusión de violencia, no fue el caso en todo el país. A partir de la 1 de la tarde el mismo día, Radio Progreso estaba comunicando los primeros testimonios de una represión fuerte en la ciudad ubicada en el Valle del Aguán por parte de la policía y el ejército, usando toletes y bombas lacrimógenas de forma indiscriminada[3].


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